Sobre el Poder. 22 April 2010
Posted by Mar Heredia in Uncategorized.trackback
Es inevitable abordar la política sin la concepción de poder, considerando a este como base de la organización de una sociedad. Varios conceptos han surgido a lo largo varios autores, sin embargo. ¿Qué es el poder realmente? Es cierto que del poder pueden emanar varios otros conceptos que se relacionan en menor o mayor unos con otros. Dichos conceptos pueden ser por ejemplo, potencia, coerción, autoridad y violencia por mencionar sólo algunos. A mi parecer el poder está sobre todo relacionado con la voluntad, tanto del que tiene el poder como del sometido. Es la voluntad lo que propicia y mantiene al poder.
Al poder sin embargo es conveniente distinguirlo –como hizo Hanna Arendt- de conceptos como la coerción y la violencia, y es que el poder abarca no solamente la capacidad del más fuerte físicamente de imponerse, sino aspectos de índole psicológico o intelectual, incluso de carisma. Concuerdo en la forma de concebir el poder de Foucault en la que el poder se encuentra inmerso en todas las relaciones humanas, observación hecha anteriormente por filósofos como Hobbes y Spinoza, quienes haciendo un esfuerzo por entender lo mejor posible la naturaleza humana llegaron a la conclusión de que todo ser vivo se ve impulsado por un instinto natural a extender su poder lo más posible.
Se ha mencionado en lecturas de índole filosófico-político que el poder no tiene existencia en sí mismo en el sentido trascendental kantiano. Precisamente por esto resulta difícil dar una definición que satisfaga a todos (pues cada cabeza es un mundo) y llene sus expectativas. Considerando además las distintas bases sociales, culturales y políticas que hay en cada hombre. Y aunque esta definición me parece una buena parte de todo lo que el poder abarca, creo que debido a las diferencias contextuales ya mencionadas y a que difícilmente hay democracia, el poder sigue estando sólo en unos pocos que, como diría Nietzsche, buscan dominar, y sobrevivir para seguir dominando (pues la incapacidad para especificar el término poder, no nos impide vivirlo).
El poder finalmente sí consiste, remitiéndonos a la visión foucaultiana, en la transmisión de discursos que son aceptados como verdaderos por la mayoría. Siendo así es inevitable remitirnos a la concepción hobbsiana de Estado en la que el poder, es traspasado a un individuo en aras de evitar el caos social que causarían la anarquía o el totalitarismo. Es un contrato entre gobernador y gobernado en que aquel se compromete a ser administrador de la sociedad en pos de justicia y de equidad.
El poder puede ser entendido además como la capacidad de transformar la realidad del otro. Lo cuál a mi me deja pensando en el gobierno (en este caso mexicano), incapaz de sostener un discurso que la mayoría crea y que sin embargo aprueba pues la mantiene en un estado de comodidad tal, que esta llega a pesar más que la inconformidad social con dicho gobierno. La clase media y los ricos fomentan la individualidad y se mantienen lejos de movimientos sociales que pudieran derivar en una reconstrucción social. El poder (pues lo hay independientemente de creer o no lo que el gobierno pretende establecer como verdad) se escuda en la obvia indiferencia general de la sociedad.
El poder para propiciar la equidad y justicia social lo tiene el pueblo, pero para la mayoría es más cómodo no usarlo. El poder del gobierno entonces, consiste en seguir fomentando esta idea.
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