Ready for the next trip.
Estos días la escuela me ha tenido como loca, me he repleto el cerebro de muchas cosas diferentes al mismo tiempo desde diferentes perspectivas, y creo que poco a poco me voy acostumbrando a eso. Ya hasta me doy otra ves mis tiempos para leer algún poema en la tarde o concentrarme en recordar mis sueños.
Como ayer, que soñé que me iba otra ves a Canadá, sin casi nada de dinero en la bolsa y sin boleto de regreso, “a ver que pasaba” y era tan felíz aventurandome y sin esperar nada, y al mismo tiempo esperandolo todo. Luego desperté y me puse a pensar a donde sería mi siguiente viaje. No me importa si es a Pachuca o a China, eso si, yo solo quiero explorar y conocer lo nuevo que ahí haya. Probar comida que jamás he probado, y tal ves pasar una noche entera sin dormir y no querer que el siguiente día llegue como ya lo he hecho.
No se si quiero ir a la playa o a una montaña, pero se que a partir de la locura que me da de ves en cuando, todo puede suceder, puedo agarrar mi maleta e irme al primer lugar donde se me ocurra, y sin que nadie pueda hacer nada para detenerme. Pero bueno, ya habrá tiempo para empezar mi siguiente viaje y donde podré explorar nuevos lares y ¿porqué no? hasta explorarme mas a mi, nunca dejo de conocerme.
Pensar en lo que me queda por hacer llena mi mente de una especie de energía que me alborota la garganta y me hace sentir cosquillas y escribir cuentos sobre niños que se an a vivir a Tailandia o algun otro lugar lejano. Para terminar con este debraye temporal, ayer me preguntaron ¿Cuál es tu poema favorito? Pude pensar en muchos que casi me hicieron llorar y sin embargo, recordé uno que leí cuando era niña, y que aunque hoy no lo veo como el mejor poema del mundo, sigue siendo mi favorito por que lo que me hizo sentir no cambia, así tenga 11 o 22 años.
Se llama “La Luna” y es de Jaime Sabines.
La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía
Un pedazo de luna en el bolsillo
es el mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir
Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas
¿Quién no ha sido alguna es inspirado por la luna?

toma hoy una cucharada de luna.
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